El taller funciona como un recurso para quienes necesitan alargar la vida de un equipo sin depender de reemplazos costosos. No solo reparamos la avería puntual: revisamos el estado general del dispositivo y te explicamos qué conviene hacer ahora y qué puede esperar.
Si trabajas con equipos propios o gestionas aparatos para otras personas, estas son las situaciones donde el taller aporta un resultado concreto.
Cuando hablamos de reparación o restauración, conviene dejar claros algunos límites. El diagnóstico inicial se hace siempre en el taller y puede llevar una tarifa si decidís no continuar con el arreglo. Los repuestos que usamos son nuevos o recuperados de equipos originales, y eso se indica antes de empezar cualquier trabajo. La restauración retro no busca dejar el equipo como salido de fábrica, sino en buen estado de funcionamiento, con las piezas que corresponden a su época o equivalentes compatibles.
Los tiempos estimados que damos por teléfono o por mensaje son aproximados. Recién cuando el equipo está sobre la mesa y vemos el estado real de los componentes podemos confirmar un plazo y un presupuesto cerrado. Si durante el trabajo aparece un problema adicional, por ejemplo corrosión interna o una pieza que no responde, te avisamos antes de seguir y esperamos tu confirmación. Ningún trabajo se hace sin tu visto bueno previo.
La garantía cubre la intervención que realizamos y los repuestos que instalamos, pero no cubre daños posteriores por golpes, líquidos o manipulación externa. Tampoco responde por fallas que ya estaban presentes en otras partes del equipo y que no formaban parte del arreglo solicitado. En el caso de consolas y equipos retro, es posible que algunos componentes originales ya no existan; en esa situación te ofrecemos la alternativa compatible disponible y explicamos las diferencias antes de instalar nada.